Para Cuaresma.

Para Cuaresma.

Haciendo honor a estas jornadas gastronómicas pasadas sobre el bacalao y a las fechas que comienzan ya, la Cuaresma, vamos a presentar una receta sencilla y fácil, a parte de deliciosa.
Garbanzos con bacalao.
En Cuaresma no se puede consumir carne los viernes de vigilia, así lo dicta la norma, y así nos da la posibilidad de hacer muchísimas recetas sin tener que usarla. Nuestras raíces vascas nos llaman a presentar esta receta de garbanzos con bacalao para pasar la Cuaresma súper a gusto.

Para Cuaresma:
“Ingredientes para hacer Garbanzos con Bacalao y Espinacas (para 4 personas):

-1 vaso y medio de garbanzos secos (sin remojar) (unos 300 gramos).
-300 gramos de bacalao desalado (ver al final de la receta como desalar bacalao).
-300 gramos de espinacas frescas (puedes encontrar bolsas con esta misma cantidad).
-2 tomates grandes (unos 500 gramos en total).
-2 cebollas medianas (unos 250 gramos cada una).
-1 zanahoria mediana.
-1 cabeza de ajo más 2 dientes de ajo.
-6 cucharadas de aceite de oliva (unos 60 ml).
-1 cucharada pequeña de pimentón dulce.
-1/3 de una cucharada pequeña de comino molido.
-3 clavos de olor (esto es una especia).
-2 hojas de laurel.
-sal.
-agua.

Receta para hacer Garbanzos con Bacalao y Espinacas (para cuatro personas):

Lo primero es poner los garbanzos en remojo la noche antes (deben estar entre 10-12 horas en remojo) para que se pongan gordos y un poco más blandos. Ten en cuenta que los garbanzos doblan aproximadamente su peso tras este remojo, así que si en vez de garbanzos secos empiezas las receta con garbanzos remojados necesitarás el doble de la cantidad marcada (en este caso serían unos 600 gramos de garbanzos remojados).
Cuando estén los garbanzos remojados podemos empezar la receta. Escurre los garbanzos y ponlos en una olla con un litro de agua (4 vasos de agua).
Pela la cebolla y clávale los clavos de olor.
Pela la zanahoria y quítale la piel externa a la cabeza de ajos.
Pon en la olla junto a los garbanzos la cebolla con los clavos, la zanahoria, 1 hoja de laurel y la cabeza de ajo. Pon a fuego medio-alto.
Mientras se van cociendo los garbanzos vamos a preparar el sofrito de nuestro potaje de vigilia. Pela la otra cebolla y pícala bien fina. Pela los 2 dientes de ajo y pícalos finamente. Coge una sartén grande (después añadiremos las espinacas así que no nos vale una sartén pequeña) y pon el aceite a calentar a fuego medio. Añade a la sartén 1 hoja de laurel y la cebolla. Cuando la cebolla esté transparente añade el ajo.
Mientras se sofríen ajo y cebolla tenemos que pelar los tomates y quitarles las semillas. Luego picamos los tomates muy, muy finamente. Cuando ajo y cebolla estén listos añadiremos el pimentón y el tomate a la sartén y sofreiremos durante unos 10-15 minutos hasta que el tomate pierda el sabor a crudo.
A continuación añade las espinacas a la sartén (si no te caben todas a la vez mejor añade la mitad, deja que bajen de volumen y añade el resto). Saltea durante un par de minutos y reserva todo.
Ahora toca esperar que los garbanzos estén tiernos. Vigila que no se queden sin agua. Los garbanzos deben estar siempre cubiertos por un poquito de agua (uno o dos dedos). Cuando los garbanzos estén tiernos retira las verduras (cebolla, zanahoria y cabeza de ajo) escurre el agua en un cacharro (hay que reservar el agua por si nos hace falta más adelante). Añade a los garbanzos el sofrito que hemos preparado (cebolla, ajo, tomate y espinacas). Remueve bien y si queda muy espeso añade un poco del agua de las cocción de los garbanzos que tienes reservada.
Pon al fuego y añade el comino y el bacalao desalado desmigado o cortado en trozos del tamaño que más te guste. Mezcla con cuidado (mejor hacer un movimiento de vaivén con la olla) para que no se desmorone el bacalao. Deja al fuego unos minutos hasta que el bacalao esté cocinado (se cocina muy pronto).
Es el momento de probar de sal, ten en cuenta que el bacalao aporta una buena cantidad de sal. Si es necesario ajusta añadiendo un poco más de sal y listo.
¡¡¡Fuera de la cocina y a comer!!!

Javi recetas.”

“En el rito latino, la Cuaresma comienza el Miércoles de Ceniza y termina justo antes de la “Misa de la Cena del Señor” en la tarde del Jueves Santo. La duración de cuarenta días proviene de varias referencias bíblicas y simboliza la prueba de Jesús al permanecer durante 40 días en el desierto previos a su misión pública. También simbolizan los 40 días que duró el diluvio, además de los 40 años de la marcha del pueblo israelita por el desierto y los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

A lo largo del tiempo de Cuaresma, los cristianos son llamados a reforzar su fe mediante diversos actos de penitencia y reflexión. La Cuaresma tiene cinco domingos más el Domingo de Ramos (seis en total), en cuyas lecturas los temas de la conversión, el pecado, la penitencia y el perdón, son dominantes. No es un tiempo triste, sino más bien meditativo y recogido. Es, por excelencia, el tiempo de conversión y penitencia del año litúrgico. Por eso, en la misa católica no se canta el “Gloria” al final del acto penitencial (excepto el jueves santo, en la misa de la cena del Señor), ni el “Aleluya” antes del evangelio. El color litúrgico asociado a este período es el morado, asociado al duelo, la penitencia y el sacrificio a excepción del cuarto domingo que se usa el color rosa y el Domingo de Ramos en el que se usa el color rojo referido a la Pasión del Señor.”

 

Garbanzos bacalao para cuaresma